sábado, 22 de noviembre de 2008

Cuando pienso que estoy débil


"He trabajado en vano"

Un mensaje para todos aquellos que
cargan un sentido de fracaso

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Renovando su Pasión por Cristo
05 - 07 de marzo 2008

Pastor David Wilkerson

Este es un mensaje para todo aquel que está viviendo bajo una carga de desanimo. Al mirar tu vida, estás desalentado sobre expectativas fracasadas. Sientes que no has logrado mucho en tu vida, y a la vez que el tiempo se escurre ves que muchas promesas no han sido cumplidas. Por años has orado y orado, pero las cosas que creíste que Dios te habló no se han cumplido. Otros a tu alrededor parecen tenerlo todo bajo control, disfrutando el cumplimiento de muchas promesas, pero tu llevas un sentido de fracaso.

Al revisar tu vida, recuerdas todos los tiempos dificiles. Has conocido el rechazo y los sentimientos de inadecuacidad. Has amado tanto al Señor, entregando cuerpo y alma para complacerlo, haciendo todo lo que sabias hacer. Sin embargo finalmente vino el momento en que te habías convenendomi, “He trabajado en vano. He gastado mi fuerza para nada. Todo ha sido inutil.” Ahora un sentido machacante se adentra, susurrando, “No has logrado la meta. No has sido nada efectivo. Tu vida es evidencia que no has hecho ninguna diferencia en este mundo.”

Si cargas con estos sentimientos de fracaso, entonces estas en buena compañía. Es más, estás parado entre gigantes espirituales.

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Muchos grandes siervos de Dios

a través de la historia han terminado

sintiendo que han fracasado en su llamado.
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El profeta Elías miró su vida y lloró, “Señor llevame a casa. No soy mejor que mis padres, y todos te han fallado. Por favor, toma mi vida. Todo ha sido en vano” (parafraseado).

¿Y qué del Rey David? Estaba tan desalentado sobre lo que el creyó era una perdida de unción en su vida, que quería volar como un pájaro hacia un lugar desolado. “Oh quien tuviera alas como una paloma….” Entonces me iría muy lejos, y permanecería en el desierto” (Salmo 55:6-7).

Hasta el gran apóstol Pablo tembló con miedo al pensar que había gastado su vida como un obrero inútil. Le escribió a los Gálatas, “Temo que mi trabajo en vuestro medio haya sido en vano.” (Gálatas 4:11).

John Calvin, uno de los padres de la Reforma, tuvo la misma terrible experiencia. Dijo en su última hora, “Todo lo que he hecho no ha sido de valor… Los malvados gustosamente echarán mano de esta palabra. Pero lo repito otra vez: todo lo que he hecho no es de valor.”

Durante sus veintitres años en el campo misionero, David Livingstone expreso las mismas dudas horribles que su ministerio fue todo en vano.

San Bernardo también soportó este terrible desaliento. Escribió en sus ultimos días, “He fallado en mi propósito… Mis palabras y mis escritos han sido un fracaso.”

David Livingstone fue uno de los misioneros más utiles, sus logros reconocidos aún por en el mundo secular. Livingstone abrió el continente africano al evangelio, sembrando mucha semilla y siendo usado por Dios para despertar a Inglaterra a las misiones. Entregó cuerpo y alma para llevar una vida totalmente sacrificada por Cristo.

Sin embargo, durante el año 23 en el campo misionero, Livingstone expresó la misma duda terrible que estos otros grandes siervos. El tambien sintió que su ministerio había sido todo en vano. Su biografo lo citó en su desaliento: “Todo lo que he hecho tan solo ha abierto el intercambio de esclavos africanos. Las sociedades misioneras no han dado fruto despues de veintitres años de labor. Todo trabajo parece en vano…he trabajado en vano.”

Uno de los grandes misioneros que ha impactado mi vida es George Bowen. Su vida fue un poderoso ejemplo, y su libro, “Amor Revelado”, es uno de los mejores libros sobre Cristo que he leído. Un hombre soltero, Bowen se apartó de la fama y la riqueza para convertirse en un misionero en Bombay, India a mediado del siglo 17. Cuando vió a los misioneros viviendo más allá de los pobres a quienes servían, Bowen dejó el apoyo misionero que recibia y decidió vivir entre los más pobres. Se vistió como los indios, y abrazó la pobreza, viviendo en una humilde casa y subsistiendo a veces solo con pan y agua. Predicó en las calles en clima sofocante distribuyendo literatura evangelica llorando por los perdidos.

Este hombre asombrosamente devoto había ido a la India con grandes esperanzas por el ministerio del evangelio. Y habia dado todo para este fin, su corazón, mente, cuerpo y espiritu. Sin embargo, en sus cuarenta y tantos años de ministerio en India, Bowen no tenía ni un solo convertido. Solo fue hasta despues de su muerte que las sociedades misioneras descubrieron que era uno de los misioneros más amados en la nación. Hasta los paganos idolatras miraban a Bowen como el ejemplo de lo que un cristiano debía ser.

Hoy, el ejemplo de la vida humilde de Bowen y sus palabras poderosas todavía inflaman mi alma y las almas de otros a través del mundo. Sin embargo, como muchos antes de el, Bowen soportó un terrible sentido de fracaso. Escribio “Soy el ser más inutil en la iglesia. Dios me magulla y aplasta con desiluciones. Me levanta y después permite que me caiga a la nada. Quisiera sentarme con Job y comprendo a Elias. Mi trabajo ha sido todo en vano.” Continua

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Te sorprendería saber que Jesus experimentó

este mismo sentir de que había logrado poco?
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todo Sermón aquí
http://www.tscpulpitseries.org/spanish/ts051209.htm

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